Test Voigt-Kampff. A modo de oración Aldous Huxley, que estás en la estantería, no nos dejes, si puedes, infelices. Que los pobres tengan un cociente inferior a cien, y los niños nacidos en bidones no recuerden a su madre. Confío plenamente en tu benevolencia. Que la bailarina de Degas sea pronto adquirida por un coleccionista por setenta y cinco millones y encerrada sutilmente en caja fuerte, no se le ocurra a alguna joven copiar sus ademanes. Adminístranos sabiamente el soma nuestro, así en la salud como en la enfermedad con un extra de morfina para los decrépitos. Si todas las semillas no están en el bote no contrates un Blade Runner enamoradizo. Ni nos envíes un replicante que haya ido más allá de Orión. Y, por favor, sóplaselo a Orwell (en el estante de al lado) . VERÓNICA PEDEMONTE
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